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Tamaño del efecto en aprendizaje según Número de alumnos por curso

Reducir el número de alumnos por curso es una de las medidas de política pública educativa más controvertidas de las últimas décadas. Por un lado promete mayores logros de aprendizaje a alumnos que reciben una educación mas individualizada, pero por el otro, representa una de las intervenciones más caras, cuyos beneficios han resultado difíciles de comprobar. Los principales desafíos que presenta la estimación del impacto del tamaño del curso, son la aislación de su efecto respecto de las otras múltiples variables que intervienen en los aprendizajes de los alumnos y la corrección de sesgos de medición producto de problemas de clasificación, que se dan tanto al interior de las escuelas como entre escuelas. Es por esto que los experimentos aleatorios son considerados los más confiables en este tipo de investigaciones.

 

El proyecto STAR

El proyecto STAR Student/Teacher Achievement Ratio, implementado en EEUU en la década de los ´80, fue el de mayor envergadura, con 12.000 alumnos involucrados y 4 años de duración, con positivos y contundentes resultados. El tamaño del efecto reportado por este estudio fue de 0.22σ producto de una reducción de entre 7 u 8 alumnos por curso, lo que se traduce en una ventaja de 7.1 meses de aprendizaje respecto de sus pares en cursos regulares (Finn et al., 2001). Otras investigaciones han complementado estos hallazgos obteniendo efectos diferenciados para distintos grupos de alumnos. En Inglaterra se encontró que una reducción de 10 alumnos por curso, resultó en un mejor desempeño de 0.35σ para el grupo de bajo rendimiento inicial, 0.2σ para aquellos alumnos de rendimiento previo regular y de 0.15σ para el grupo aventajado (Blatchford, 2011), aunque con una menor perdurabilidad en el tiempo que STAR. Sin embargo existen numerosos estudios que no encuentran correlaciones significativas entre el número de alumnos por curso y el desempeño de los estudiantes. Algunos autores han sugerido que ciertos sistemas educativos serían más sensibles a medidas de este tipo que otros. Países en vías de desarrollo –con un gasto en educación más bajo, y con un cuerpo docente menos efectivo, peor remunerado y de menor calidad relativa– se verían más impactados por reducciones en el tamaño de los cursos. El estudio de Altinok & Kingdon (2012) compara el efecto para distintos países y concluye que Chile, parte del grupo de países en desarrollo, sería el más beneficiado por la medida, donde una disminución de 7.3 alumnos en promedio reportaría mayores logros de aprendizaje cuantificados en 0,16σ.

 

Situación en Chile

Según el estudio que es llevado a cabo por Mónika Dockendorff, como parte de su tesis de Magíster en Educación UC, mención Dirección y Liderazgo Educacional, señala que en Chile actualmente la ley establece un máximo de 45 alumnos por curso, con un promedio que alcanza los 30 estudiantes -un 43% más que el tamaño promedio de los cursos en los países de la OCDE- que llega sólo a 21(OECD, 2013). Polonia y Hungría, que pertenecen a este grupo y cuyo PIB per cápita es similar al de Chile, tienen cursos que en promedio constan de 12 y 9 alumnos menos en educación básica respectivamente. En la región, Argentina presenta un PIB per cápita levemente inferior al de Chile, sin embargo sus cursos son más pequeños que los chilenos en 5 alumnos en promedio.

La reforma educativa que se discute actualmente en el congreso, que persigue mejorar la calidad y equidad en la educación, propone entre otras cosas reducir la cantidad de alumnos por curso. La literatura más reciente ha mostrado que esta medida no sólo contribuye al logro de mayores aprendizajes, sino que además favorece la obtención de resultados de largo plazo como finalizar la educación secundaria y superior, acceder a mejores oportunidades laborales, mayores ingresos y bienestar general.