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Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar

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Distribuir el Liderazgo Instruccional

En el siguiente artículo, el académico Paulo Volante señala que el liderazgo instruccional consiste en la influencia intencionada y focalizada, que se ejerce en una comunidad educativa con el propósito de mejorar las prácticas de enseñanza y los logros de aprendizaje. Opera como una función de la organización, encarnada en el trabajo conjunto de directivos, profesores e incluso estudiantes. Evidencia local e internacional muestra que el ejercicio del liderazgo instrucional de directivos, profesores y del equipo en su conjunto, se relaciona positivamente con el logro académico y la mejora del ambiente escolar. Los estudios empíricos de Alig –Mielcarek y Hoy (2005) reportan una correlación significativa con el rendimiento de los estudiantes tanto en matemáticas como en lenguaje. En el caso de Chile, se ha observado que un 27% de la diferencia en el logro académico entre los establecimientos se explica por características organizacionales, una vez aislado el efecto de la dependencia administrativa y el nivel socioeconómico promedio de las familias.

A partir de esta evidencia, se ha desarrollado un modelo que ha logrado implementar prácticas de liderazgo instruccional en las escuelas. El enfoque se organiza en siete prácticas que facilitan el alineamiento de agentes, propósitos y herramientas que operan coordinadamente, sintetizando el conocimiento sobre la forma de ejercer influencia en la enseñanza y el aprendizaje escolar. Estas prácticas tienen que ver con la conformación de equipos, compuestos por el director, directivos y profesores del establecimiento, y buscan establecer un sistema de mejoramiento continuo y monitoreo del logro de aprendizajes de los estudiantes.

Las prácticas claves consisten en: (1) alinear a la comunidad educativa en torno a una visión de aprendizaje y enseñanza compartida, (2) a la definición de aprendizajes clave; (3) en conducir a que los estudiantes se pongan metas desafiantes, (4) asegurar que tengan experiencias de éxito; (5) en el monitoreo constante de las metas curriculares y (6) del refuerzo focalizado a todos los estudiantes; (7) además de realizar ciclos de observación retroalimentación de clases acerca de iniciativas de mejoramiento implementadas (ver figura).

Son especialmente relevantes las prácticas que se relacionan con las metas de los estudiantes, su monitoreo, la selección de contenidos y aprendizajes clave para cada nivel de enseñanza, y el asegurar que todos los estudiantes tengan experiencias de éxito. Los Desafíos de Aprendizaje, tareas que abarcan un eje clave de contenidos, que presentan ejercicios y preguntas desafiantes para los estudiantes aplicadas al inicio, durante y al finalizar la implementación de los Equipos de Liderazgo Instruccional, permiten diagnosticar el estado actual de los estudiantes, reforzar los contenidos con dificultades y potenciar aquellos mejor logrados.

Un proyecto liderado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, a través de su Facultad de Educación, en alianza con un municipio, permitió implementar este modelo como experiencia piloto en una comuna del sur de Chile. Tuvo una duración acotada (entre seis y ocho meses), tiempo durante el cual se realizaron visitas a salas de clases, talleres y coaching focalizado con los distintos equipos de liderazgo instruccional.

 

Los principales efectos se pueden sintetizar en tres niveles:

En la formación de equipos, resultó evidente la importancia de un trabajo alineado. La claridad de roles, responsabilidades y recursos necesarios para llevar a cabo nuevas prácticas y reforzar las ya existentes, son fundamentales para poder establecer un foco compartido en la enseñanza y el aprendizaje.

Con respecto a las prácticas de liderazgo instruccional, la identificación y definición de aprendizajes clave en matemática y lenguaje ayudó a los profesores a focalizar y profundizar sus esfuerzos en abarcar un currículum que comúnmente percibe como amplio. Procurar que los estudiantes se propongan metas, asegurando que todos tengan experiencias de éxito, permite centrar el trabajo pedagógico en ámbitos concretos y logros alcanzables.

En relación con los resultados de aprendizaje observados en los estudiantes, la instalación de Equipos de Liderazgo Instruccional reporta un impacto significativo, materializado en prácticas efectivas que conducen a una mejora continua de procesos de enseñanza. Lo anterior se desprende del avance de los estudiantes en los Desafíos de Aprendizaje, tanto en Lenguaje (23,5% de avance en 3° básico, y 14% en 7° básico) como en Matemática (24,8% de avance en 3° básico y 25% en 7° básico).

Uno de los principales aportes de este proyecto es que demostró que una intervención focalizada en desarrollar equipos de liderazgo instruccional alineados en torno a la mejora de aprendizajes adaptada a condiciones y contextos locales, e implementada de manera sistemática, permite que en un plazo acotado (seis a ocho meses) se observen efectos sustantivos en los resultados de aprendizajes de los estudiantes. Por supuesto, el siguiente desafío es sustentar estos efectos en el tiempo y ampliarlo a otras áreas de la formación escolar.