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Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar

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Impactos de la formación en liderazgo escolar

En pasadas ediciones del Boletín de Liderazgo Escolar hemos revisado y discutido la importancia del desarrollo profesional docente y de la formación continua de profesores (Boletín 32, Boletín 41). También hemos destacado los indicadores de John Hattie, quien atribuye a la formación continua de docentes a nivel global un tamaño del efecto de d=0,62, es decir un impacto significativo para el aprendizaje de los estudiantes. En esta ocasión, pondremos foco en un tema menos explorado por la evidencia, pero muy relevante para los intereses y expectativas de nuestra red de liderazgo escolar: el impacto de los programas de formación de líderes escolares.

A nivel internacional, se han investigado distintos programas de formación y contamos con evidencia comparada desde Europa (Huber, S. 2010), y análisis de casos ejemplares desde EEUU (Darling-Hammond, LaPointe, Meyerson, & Orr 2007). En estos estudios, el énfasis se observa en las oportunidades de cambio, trayectorias profesionales y en la capacidad de adquirir habilidades que en su mayoría no se traen antes de asumir cargos o roles de liderazgo (ver Gráfico 1). Por ejemplo, Davis, Darling-Hammond, LaPointe y Meyerson (2005) muestran cómo los programas más efectivos se basan en evidencia actualizada sobre liderazgo, enseñanza, desarrollo organizacional y gestión del cambio, tienen una secuencia lógica que logra una progresión en los aprendizajes y permiten a los participantes reflexionar sobre sus prácticas, vinculándolas a los contenidos aprendidos. Adicionalmente, proveen oportunidades de desarrollar experiencias prácticas.

A nivel local, el Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar UC (PADLE UC) inició el año 2009 su primer programa de Diplomado (Liderazgo Educacional presencial). Desde entonces, más de 2000 personas han podido formarse en alguna de las distintas oportunidades de desarrollo para líderes docentes y directivos escolares. Un desafío permanente para el PADLE UC ha sido, por un lado, poder medir los efectos de sus programas y prever en algún grado el impacto que estos tienen en sus participantes, y por otro, incentivar que los aprendizajes adquiridos no solo se queden a nivel de conocimientos, sino que también se puedan materializar en mejoras dentro de los establecimientos. Por ello, el diseño de proyectos de mejora escolar es una parte esencial y requisito de aprobación en todos programas de formación. Incluso, cada vez se incentiva más a los participantes a comenzar la implementación de estos, mostrando evidencias de los logros obtenidos. Por otro lado, se ha fomentado la implementación de iniciativas a través del seguimiento, con prácticas de shadowing (visitas de observación focalizadas a directores o directivos), como también el incentivo a participar en la red de egresados y de la permanente difusión de testimonios y casos como los que aparecen en este boletín.

 

En esta línea, Daniel Ponce, en su tesis de Magíster en Educación del año 2015, mostró cómo los estudiantes de distintos programas de Diplomado y Magíster pudieron mejorar sus habilidades de diseño proyectos de mejora educativa, comparando entregas inicial y final de acuerdo a 26 indicadores específicos, todos los cuales mostraron alzas, como se muestra en el gráfico 2.

El desafío entonces, además de mostrar que los estudiantes logran aprender un modelo de intervención, es poder ir un paso más allá, detectando impactos en los establecimientos. En esa misma línea, también queremos destacar la iniciativa de Luis Morales, estudiante de Magíster en Educación UC próximo a graduarse, quien como parte de su proyecto de titulación ha evaluado el impacto de los programas de Diplomado del PADLE UC en el cambio de prácticas de directores escolares. Para ello, trabajó con una muestra de 56 directores, quienes hubiesen participado en un diplomado entre los años 2010 y 2013 y hubiesen permanecido en su mismo cargo y colegio al menos 3 años después de finalizado su programa de estudios. Para evaluar los posibles cambios, analizó tres elementos: (1) las prácticas directivas, evaluadas a través del reporte de profesores en los cuestionarios docentes de la medición Simce de los años 2010 y 2013; (2) el análisis de la variabilidad en los resultados de la prueba Simce de matemática de 4º básico entre los años 2010 y 2013 en los establecimientos dirigidos por los participantes de la muestra y (3) en medir el tamaño del efecto sobre los resultados de aprendizaje de los estudiantes, a través de los puntajes obtenidos por los colegios en pruebas estandarizadas.

Los participantes de la muestra fueron parte de uno de los siguientes cuatro diplomados: Diplomado en Liderazgo Educacional Presencial, Diplomado en Liderazgo Educacional e-learning, Diplomado en Dirección y Liderazgo Escolar y Diplomado en Gestión Directiva de las Organizaciones Escolares. Al observar los resultados analizados, las mayores alzas se visualizan en el cuestionario a docentes de matemática, es decir, en la percepción de los equipos (ver gráficos 3 y 4 ).

En Simce también se perciben diferencias, sobre todo en los primeros años luego de realizado el programa. Estas aún se están validando, a fin de comprobar el posible efecto en esta importante variable.

La evidencia global muestra que como producto de un programa de formación, el mayor impacto suele ser en el propio aprendizaje de los participantes (Harrison, 1980). El desafío es movilizar este modelo, de modo causar el mayor impacto posible en las organizaciones, y sobre todo en el aprendizaje de los estudiantes. Para ello, un primer paso es poder captar la mayor cantidad de evidencia posible sobre qué es lo que se está haciendo bien, de modo de sistematizarlo y potenciarlo. Otro elemento clave es saber, de manera concreta, cuáles son los principales aportes que como programa se están otorgando a los participantes e identificar cuáles son los casos de ex estudiantes que han logrado iniciativas de mejora más destacadas, ya sea por su innovación, prolijidad o por la magnitud de sus resultados. Una vez identificados estos elementos, se espera sistematizar las mejores experiencias y desarrollar un proceso de benchmarking, que finalmente permita traspasar a los futuros estudiantes las estrategias de mejora más precisas.

Es bastante lo que se puede hacer todavía para evaluar el impacto de las oportunidades de formación profesional . Como programa, es un desafío que se ha comenzado a abordar y que hasta ahora ha mostrado resultados positivos.

 

 

 

 

Texto editado por Paulo Volante y Claudia Llorente. Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar UC. Septiembre 2016.

Referencias:

Davis, S., Darling-Hammond, L., LaPointe, M., Meyerson, D. (2005). School leadership study: Developing successful principals (Review of Research). Stanford, CA: Stanford University, Stanford Educational Leadership Institute.

Huber, S. (2010). School Leadership - International Perspectives

Morales, L. (2016) Estudio Seguimiento E Impacto De Programas De Formación De Liderazgo, En Prácticas De Directores Escolares. Proyecto final Magíster en Educación UC.

Ponce, D. (2015) Evaluación De Aprendizajes en el Diseño De Proyectos de Mejora Escolar en Programas de Formación en Dirección y Liderazgo. Proyecto final Magíster en Educación UC.