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Motivación y comprensión del cambio de prácticas, en innovación pedagógica

En esta edición, la nº48 del Boletín de Liderazgo Escolar, revisaremos el texto de Giorgio Ostinelli, académico de la Universidad Católica de Milán e invitado a las próximas Jornadas Interamericanas de Dirección y Liderazgo Escolar, a realizarse entre el 9 y 11 de enero de 2017 en Santiago. El autor reflexiona en torno al rol de la motivación en los procesos de cambio en los profesores. Para ello, nos presenta un estudio de caso realizado en una escuela suiza, donde muestra cómo distintas perspectivas y diferente grado de motivación al momento de abordar una intervención tienen un impacto directo en el resultado de esta.

Como antecedentes a la intervención, y tal como hemos constatado, distintos investigadores han puesto énfasis en el desarrollo profesional docente como un factor clave para la mejora al interior de las escuelas. Sin embargo, otros autores puntualizan que para que un profesor realice cambios en su enseñanza es importante que cuente con determinadas características, como la motivación por el desarrollo profesional, autoeficacia, apertura y capacidad de reflexión. Sin duda la motivación de los profesores es un factor clave en el desarrollo profesional y el cambio: algunos autores han determinado que los docentes necesitan creer que pueden ser exitosos al implementar cambios y que el seguimiento puede jugar un rol esencial en la construcción de autoconfianza. Otros autores han mostrado que la motivación por mejorar y para volverse mejores profesores parece no decrecer con la edad. Por otro lado, se ha señalado la importancia de las creencias de auto-eficacia en el desarrollo profesional de los profesores, llamando la atención sobre la necesidad de contar con más instancias de seguimiento en las escuelas.

 

Motivación en los procesos de cambio

La intervención de Giorgio Ostinelli tuvo lugar en el cantón de Ticino, una de las divisiones político-administrativas de Suiza, y se enmarcó dentro de una iniciativa denominada DAAP (Programa de Autoevaluación y Autoanálisis del Currículum), cuyo formato incluía la presencia de un tipo específico de consultoría que podía entenderse como un “amigo crítico”, cuya función era asistir a las escuelas en el desarrollo de sus propios procesos de autoevaluación, siguiendo un diseño de educación-acción. El perfil del “amigo crítico” es el de un agente de cambio con experiencia previa en investigación educacional y como profesor en distintos niveles de enseñanza. Debido a estas características particulares, el rol puede ser mejor descrito como el de un Asesor-investigador para la mejora escolar, o de aquí en adelante, SIA (School Improvement Advisor- researcher).

Una de las tareas centrales de la iniciativa fue trabajar con la metodología Understanding by Design (UdB), involucrando a dos profesores. Durante el proceso completo, la actividad del asesor SIA evolucionó a través de tres etapas consecutivas: Introducción, Aceptación e Integración. En la etapa de introducción, el trabajo se situó a nivel de escuela y consistió principalmente en validar la figura del SIA como un actor reconocido dentro de la escuela. Durante la fase de aceptación, el SIA fue reconocido, no solo como parte del grupo, sino como un verdadero experto en educación. Finalmente, su figura fue integrada dentro de la cultura y las dinámicas de la escuela, actuando como un elemento catalizador de la mejora continua. En el texto, Giorgio Ostinelli reporta la experiencia en el inicio de la etapa de integración, cuando la escuela decidió implementar la metodología de Understanding by Design con los dos profesores, como innovación en las salas de clase.

El propósito central de la metodología Understanding by Design es llevar a los estudiantes a alcanzar un entendimiento profundo de los contenidos, en vez de una reproducción pasiva de las materias. Esta metodología utiliza elementos como el llamado “backward design”. La adopción de esta forma de trabajo en general requiere que los profesores realicen cambios significativos en su manera habitual de enseñar, los cuales deberían basarse en un entendimiento profundo del enfoque.

En el estudio de caso, se investigaron los siguientes elementos: en primer lugar, las relaciones entre el entendimiento y la motivación con el cambio en las prácticas de los profesores, y en segundo lugar, el rol y el monto de información necesitada en el coaching a los profesores, ante situaciones innovadoras y parcialmente desconocidas. Para ello, se trabajó con dos profesores de una misma escuela, con los cuales el asesor SIA se reunió durante un año de forma semanal. Durante estas entrevistas, pudo recoger variados datos acerca de los participantes.

Los dos participantes de la investigación eran profesores con años de experiencia en la enseñanza. De acuerdo a la descripción realizada por el asesor, el primer docente –Peter- era efectivo en la sala de clases, pero en ocasiones muy pragmático. El segundo profesor –John- estaba más abierto a la innovación, pero necesitando ayuda para mejorar su manejo de las relaciones en la sala de clases. Se les consultó a ambos profesores por algunos elementos comunes: por ejemplo con respecto a la motivación por la innovación, John manifestó “querer adquirir diferentes metodologías de enseñanza” y que su manera “de abordar las nuevas experiencias es bastante abierta”, en cambio Peter dio respuestas como “estoy interesado en la mejora”. Cuando se les consultó por su percepción de eficacia, John señaló que era capaz de ver en sí mismo un claro proceso de evolución, mientras Peter creyó que el proceso de mejora estaba fuera de sus habilidades profesionales. En las evaluaciones aplicadas a ambos, John mostró una mayor orientación a la innovación y al cambio y también una inclinación a las situaciones más concretas. Peter, pese a estar interesado en la mejora, mostró más bien la necesidad de abordarla de manera gradual. Por ejemplo, declaró abiertamente que carecía del entendimiento necesario en la metodología, y que por lo tanto sería incapaz de conectar los aspectos teóricos con su propia experiencia de enseñanza. Finalmente, Peter no fue capaz de lograr un real entendimiento sobre la intervención, lo que consecuentemente bajó su motivación a niveles críticos. Probablemente existió bajo alineamiento entre sus necesidades y la propuesta de mejora, lo que provocó, que pese a su motivación inicial esta no se sostuviera en el tiempo. Esto llevó a que no expresara una conducta orientada a la adopción de la nueva metodología.

 

Conclusiones

Pese a la diferencia en los resultados, la contribución del coaching –como el ejercido por el asesor SIA- fue visible en la intervención: impulsó la confianza y autoeficacia de los profesores. En ese sentido, el caso muestra que para la implementación exitosa de una práctica innovadora es primordial, primero, que los docentes confíen en que son capaces de hacerlo. En segundo lugar, realizar seguimiento a los profesores, de modo de asegurar que exista un entendimiento del contenido y una aplicación adecuada. La investigación también pudo mostrar que durante períodos cortos de tiempo la motivación juega un rol de “sostén”, en el sentido de mantener a las personas comprometidas con el proceso de cambio e innovación pese a su sensación de dificultad o inseguridades por las que estén atravesando.

En cuanto al rol del asesor, el autor reconoce el desarrollo de un proceso circular, donde se aprende de la situación y como paso siguiente, se introducen mejoras en la aproximación a los profesores. El asesor siempre debe mantener la posición de “investigador” más que de experto, que le permitirá poder reconocer posibles problemas y enfrentarlos de manera rigurosa. En el caso de Ticino, reconocer la dificultad del profesor Peter para asimilar la metodología pudo ser clave para introducir nuevas perspectivas de trabajo. Sin embargo, estas no pudieron ser enfrentadas a tiempo, ya que no se pudo recolectar suficiente información sobre sus motivaciones. En ese sentido, uno de los principales retos para el asesor fue poder leer las claves que los profesores les iban ofreciendo.

Ciertamente el estudio tiene limitaciones, como el tamaño de la muestra o su naturaleza primordialmente cualitativa. Sin embargo, ofrece perspectivas sobre las necesidades de los profesores ante procesos de innovación y sobre el rol de la motivación en estos. Otro elemento a destacar es la figura del coach –investigador-asesor- y cómo su influencia puede catalizar el cambio. Sin embargo, es clave la adopción de una fuerte postura de indagación, donde tenga lugar una continua observación de las señales de los profesores, de modo de comprender sus procesos. En ese sentido, más que un experto que trae soluciones desde fuera, el asesor es quien se encarga de levantar datos, y en base a estos, poder acompañar a los profesores en su camino a la mejora.

 

Traducido y adaptado por Claudia Llorente y Paulo Volante desde: Ostinelli, G. (2016). The role of motivation and understanding in the change of teaching practices. Journal of Inquiry & Action in Education, 7(2), 111-128.