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Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar

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Formación en liderazgo escolar de clase mundial

El texto del profesor David NG Foo Seong, invitado a las VI Jornadas de Dirección y Liderazgo Escolar, nos muestra cómo en los últimos años la mejora escolar ha tomado un nuevo impulso entre quienes diseñan políticas públicas en el mundo. En países tan diversos como los Emiratos Árabes Unidos, Brasil, Hong Kong, Singapur, Vietnam, Australia y Estados Unidos, un tema común en los documentos de las reformas educativas es la frase “educación de clase mundial”. Esta se ha asociado ampliamente con los resultados comparativos en pruebas internacionales como el TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study), programa de evaluación internacional cuyo propósito es medir ciertos aspectos de calidad educativa. Ciertamente, la frase es frecuentemente utilizada en países que han alcanzado altos puntajes en esos test internacionales como un fuerte indicador del ser de “clase mundial”. Pero, ¿qué queremos decir por “educación de clase mundial”? Cheng Yin Cheong (2007) define el tipo de contenido curricular que es considerado como “de clase mundial”: “los materiales y diseños de los procesos de aprendizaje y enseñanza, para maximizar la relevancia global y exposición a futuros escenarios de los individuos y de la sociedad”. (p.51). Reconociendo la importancia del liderazgo escolar en las escuelas de clase mundial, Cheng describe a los líderes de la siguiente forma: “la mayor implicancia para el liderazgo escolar del futuro es impulsar la iniciativa humana en la educación, incluyendo a motivación, esfuerzos y creatividad de los profesores y estudiantes en la enseñanza y el aprendizaje” (p.263). Más allá de la retórica, las definiciones conceptuales y las nuevas formas propuestas para definir lo que es la educación de clase mundial, el artículo propone volver a los principios básicos que definen el sistema educativo de un país. Los propósitos de la educación están interrelacionados y entrelazados. De acuerdo al autor, la educación es ante todo un esfuerzo por aprender conocimientos. Además, busca producir ciudadanos que compartan normas, valores y que contribuyan a la cohesión de la sociedad. En tercer lugar, educar es preparar a los individuos para su vocación – una que pueda contribuir económicamente para su bienestar y para la economía de la nación. Integrar esos tres principios desde el aspecto de utilidad del conocimiento de acuerdo con la situación actual del país proporcionará la legitimidad para definir lo que parece un sistema de educación de clase mundial. En el caso de Singapur, la discusión sobre el propósito de su educación en el contexto actual y futuro se convierte en el marco para hablar del desarrollo del liderazgo escolar.

Desde esta perspectiva, la formación de lideres y profesionales de la educación se relacionaría con el desarrollo de capital humano para el sector servicios. La naturaleza del sector de servicios en la economía del conocimiento y la innovación se caracteriza por su conocimiento de alto nivel y con alto valor agregado. Al contrario que los procesos de manufactura, que produce bienes físicos, los servicios producen bienes intangible. Esos bienes intangibles incluyen el know-how en gobierno, salud, educación, comunicaciones, información y economía. La producción de servicios tiende a requerir menos capital natural y más capital humano, por lo tanto, es un sector que se acomoda con la situación de Singapur.

 

Desarrollo del Liderazgo Escolar para el conocimiento y la innovación

Desde los últimos años de la década de los 40, hasta cerca de 1985, la investigación científica entregó decisiones basadas en la evidencia sobre el aprendizaje y el desarrollo. En particular, el aprendizaje se ve apoyado por la evidencia de los cambios en los dominios cognitivo, afectivo y psicomotor. Esos son dominios clásicos de las ciencias conductuales. Típicamente cuentan con las siguientes características: un set de objetivos de aprendizaje, un cuerpo específico de conocimiento (contenido) a ser enseñado con el fin de alcanzar los objetivos, y adoptar la aproximación pedagógica correcta para entregar el cuerpo de conocimiento. Estas características implican que el aprendizaje puede ser efectiva y eficazmente enseñado. Mientras la era de la ciencia de la conducta es aún relevante hasta cierto punto en la formación y desarrollo, hay debilidades inherentes que han levantado un gran descontento con los actuales programas de liderazgo escolar. Una de las debilidades inherentes a la ciencia de la conducta es que el aprendizaje es la adquisición de un conocimiento predeterminado y conocido. En otras palabras, el actual paradigma de formación y desarrollo no permite a los líderes escolares crear nuevo conocimiento. Adicionalmente, el conocimiento conocido es insuficiente para resolver los problemas cada vez más complejos enfrentados por las escuelas, debido a la influencia de factores como la globalización o las tecnologías de la información. El conocimiento predeterminado y el cuerpo de conocimiento establecido tampoco es más suficiente para conocer los nuevos desafíos que suponen liderar y administrar escuelas.

 

Creación de conocimiento a través de proyectos de innovación

En el National Institute of Educacion de Singapur, los participantes de un programa de formación en liderazgo escolar trabajan directamente con escuelas, invirtiendo una cantidad de tiempo semanal en desarrollar un proyecto de innovación en esta. Reciben apoyo y guía de parte del director de la escuela, del superintentente del territorio y de un académico de la universidad. Se espera que el proyecto ayude a los establecimientos a mejorar sus prácticas de gestión y liderazgo, que impacte positivamente en el aprendizaje de los estudiantes y que a la vez proporcione una oportunidad de aprendizaje profundo al participante. El compromiso con la escuela sirve como una plataforma para que los participantes creen nuevo conocimiento. En el corto período que pasan en los establecimientos, deben liderar a otros (profesores, estudiantes, apoderados) para hacer nuevas cosas y para encontrar distintas formas de hacer procesos ya existentes. El objetivo es crear nuevo conocimiento práctico y llevar a las escuelas a alcanzar nuevos niveles de logro.

En resumen, el proyecto los involucra en prácticas desafiantes a través de la observación de las fortalezas de la escuela, para luego identificar oportunidades de innovación. A partir de esas oportunidades, los participantes seleccionarán una idea potencial para una innovación que sea significativa. El elemento clave en este proyecto de aprendizaje es la emergencia de una idea innovadora viable y trabajable. Esto se asemeja a la teoría de la complejidad, donde los participantes crean conocimiento por sí mismos (aprendizajes) a través de la interacción con los agentes y componentes del sistema escolar. La implementación del proyecto de innovación es una prueba poderosa sobre sus capacidades de liderazgo. A la fecha, los participantes han completado exitosamente un amplio espectro de proyecto de innovación, muchos de los cuales han sido mantenidos en el tiempo por las escuelas.

 

Conclusión

En los programas de desarrollo de liderazgo, muchos esperan que los participantes aprendan formas nuevas y efectivas para mejorar las escuelas y para cumplir con los propósitos de la educación de acuerdo a las necesidades del país. Esta expectativa no se puede realizar si es que se perpetúa el diseño convencional de aprendizaje conductista y centrado en los académicos. La necesidad de re-pensar los programas ha ganado impulso en los últimos años, y la necesidad de efectuar cambios en los contenidos de los programas ha sido ampliamente discutida en la literatura desde comienzos de la década de 1990. Las universidades y gobiernos nacionales son llamados a enfrentar una tarea extremadamente difícil en este respecto, ya que las prácticas convencionales de los programas han sido notoriamente resistentes a lo largo de los años, de cara a los esfuerzos por efectuar cambios en la ejecución de programas y ante el nuevo entendimiento de la complejidad en el mundo de la educación. Los líderes escolares tienen que navegar por trayectorias cambiantes, no lineales, y aprender cómo navegar en este escenario de cambios es una competencia crítica para los líderes escolares del siglo 21.

 

Extracto del artículo:

Ng, D. (2015) World Class School Leadership Development in Singapore.

Traducido y editado por Claudia Llorente y Paulo Volante para el Boletín de Liderazgo Escolar UC nº 49. Noviembre de 2016