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Definiendo el propósito de las organizaciones escolares

En el número 58 de nuestro boletín de Liderazgo Escolar revisaremos uno de los temas abordados por Patricio Donoso, Prorrector de Gestión Institucional de la Pontificia Universidad Católica de Chile, durante el seminario que dio inicio a la novena versión del Diplomado en Gestión Directiva de Organizaciones Escolares. Concretamente, nos plantearemos a qué nos referimos cuando aludimos a los propósitos y sueños de las organizaciones, específicamente de las organizaciones educativas.

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Una de las preguntas clave que toda organización debería plantearse como parte de la reflexión estratégica es cuál es el propósito que se persigue. El propósito materializa el quehacer de una institución, indicando a qué están actualmente dedicados o a qué pretenden dedicarse, en caso de no tener claridad. En una escuela, el quehacer central es la formación de estudiantes, la enseñanza. Este será su propósito o misión, y en ese sentido, su declaración tiene que ser muy clara: a qué estamos dedicados, y cuáles serán los énfasis específicos que aportará la organización. Por ejemplo, esa formación ¿de qué tipo será? ¿a quién específicamente está dirigida? ¿tendrá alguna característica particular?

Un sueño puede ser muy amplio o estar más acotado. Esto depende también del momento por el que esté atravesando una organización. Una escuela puede aspirar a ser la mejor de su comuna, de su región, o incluso del país, puede aspirar a ser líder en la implementación de una metodología específica, o que aspire, por ejemplo, a que sus estudiantes destaquen en la adquisición de un idioma o en un deporte, pero puede ser también que en un determinado momento de crisis su aspiración central sea apenas sobrevivir. Clarificar el sueño y el propósito de una organización es una operación clave, y que pese a que parece un procedimiento simple, no siempre se aborda de manera adecuada al interior de las escuelas. Si no son correctamente tratadas, pueden ser enunciadas de manera poco clara, generando confusión. Y si producen confusión, no lograrán alinear ni motivar a los miembros de la organización en torno a fines compartidos. El propósito de una escuela no es solo una frase bonita que aparece en el reglamento o en los folletos informativos. Es la declaración de qué es la organización actualmente y qué es lo que aspira a ser a futuro. Por ejemplo que un colegio declare aspirar a ser “el mejor de la comuna” es distinto a que decida ser “el mejor para la comuna”. Un matiz como ese, simple en la lectura, implica una reflexión seria y profunda en la organización.

Una metodología para guiar la discusión en torno al propósito es poder indagar en cuáles son las principales aspiraciones y preocupaciones dentro de la escuela. Para ello, algunas herramientas son las encuestas o entrevistas a personas clave, como directivos o líderes formales e informales. Una sugerencia es profundizar en cuáles son sus percepciones (aspiraciones y preocupaciones) tanto a nivel personal, de departamento o ciclo, y de escuela en su totalidad. La síntesis de las respuestas puede ser una herramienta completa y útil para comenzar a trabajar en el diseño de los propósitos y sueños.

Otra herramienta que permite elaborar sueños y propósitos es conocer muy bien cuál es la situación actual de la organización, seleccionando aquellos elementos más relevantes. Para una organización de tipo educativo, datos como sus resultados académicos, su matrícula y deserción son elementos clave. Por ejemplo, realizar una selección de los diez aspectos más relevantes –con sus respectivos indicadores-, y poder mirarlos en una perspectiva de al menos los últimos cinco años, no solo entregará elementos para la reflexión, sino que permitirá clarificar el propósito, e incluso ilustrará respecto a la formulación de los objetivos estratégicos, es decir, de qué forma se pueden comenzar a materializar los sueños de la institución.

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Una vez planteado el sueño, es importante tener claridad en cada uno de los elementos que lo conforman. Por ejemplo, si se plantea la excelencia académica como uno de los aspectos que definen el propósito de la escuela, es importante conocer con claridad qué es lo que se va a entender con este concepto y qué es lo que se esperaría que suceda para que se de por cumplido, operacionalizando en términos concretos. El sueño es una síntesis, es la frase que enmarcará las distintas aspiraciones de la organización, pero es necesario comprender cada una de ellas de manera específica.

La estrategia de la organización se lleva a cabo al definir y luego cumplir con el propósito propuesto. Un elemento clave en relación a la estrategia también es el conocimiento del entorno, tanto a nivel regulatorio –el actual contexto de reforma educativa y sus posibles consecuencias- como a nivel de otras organizaciones circundantes o similares, y de los desafíos que la escuela enfrentará en el futuro. La definición del propósito y sueños, en ese sentido, otorga a la escuela una base para enfrentar esos escenarios.

Formular propósitos y objetivos para una organización no es solo un ejercicio para orientar hacia dónde se quiere llegar, sino que también permite diferenciarse de estas organizaciones similares. La diferenciación de la escuela puede llevarse a cabo de tres formas: la primera, a través de la diferencia propiamente tal frente a otras escuelas, por ejemplo en calidad, en metodologías, en características de la organización. En segundo lugar, con las capacidades distintivas. Es decir, si la escuela “mira” sus propias características, cuáles son aquellos elementos que podrían entenderse como fortalezas, como por ejemplo un cuerpo de profesores cohesionado o el contar con horas exclusivas para la planificar clases o con prácticas sistemáticas de observación y retroalimentación. Finalmente, como tercer elemento está la propuesta de valor, es decir qué es lo que podrían ver las personas externas (apoderados) de la organización, qué es lo que piensan y opinan sobre esta, y qué creen que la hace diferente de otras.

Estas tres miradas, la de sueños y propósitos, la del entorno y de diferenciación son elementos básicos para una reflexión estratégica. Es clave, como un ejercicio a nivel de organización, que la escuela pueda reflexionar y declarar de manera concreta sus aspiraciones, generando propósitos que sirvan como base para la generación de objetivos de trabajo que tengan como centro el aprendizaje de los estudiantes.