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Equipos de liderazgo para la mejora instruccional

Es sabido que la influencia más importante en las escuelas proviene de la enseñanza que realizan los profesores y de las condiciones para el trabajo que pueden facilitar los directivos. Basado en esta premisa es que surge la idea de formar equipos sinérgicos, que focalicen el liderazgo de los profesores y directivos como una unidad consistente y armónica.

Esto es lo que se ha tratado de hacer con la idea de formar Equipos de Liderazgo Instruccional (ELI). Un ELI es un equipo de tarea orientado por una visión común que es explícita y visible. En ellos participan, por ejemplo, docentes de una asignatura específica, el director y el jefe de estudios (académico, UTP u encargado de gestión académica, entre otros). La idea es implementar prácticas que influyan en la experiencia de enseñanza y en los logros de aprendizaje de los estudiantes.

Una de las etapas preliminares del trabajo de los equipos de Liderazgo Instruccional es constituirse como tales, organizando una agenda común y explicitando una visión de mejora aplicada a un área o asignatura del curriculum, que permita focalizar energía y coordinar esfuerzos con probabiliad de éxito. Para ello es que se recomienda que el equipo proponga una “ruta lógica” de cambio que permita una respuesta común a estas cuatro preguntas clave:

Ruta logica de la mejora

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Fuente: Elaboración propia

De este modo, los Equipos de Liderazgo Instruccional generan una visión compartida sobre lo que significa una buena enseñanza y un buen aprendizaje en un área acotada del curriculum, que orientará los esfuerzos. La propuesta ELI no implica cambios a la organización en su conjunto, sino que interesa provocar cambios en variables relacionadas con el logro de aprendizajes.

Una de las conversaciones centrales de los ELI es llegar a acuerdos en la selección de aprendizajes clave del curriculum, es decir que serán prioritarios, cuya importancia está dada por la continuidad que tendrán en los distintos niveles y asignaturas. Aún cuando los directivos no sean expertos en enseñanza de un área o asignatura específica, comprenden muy bien que si sus estudiantes adquieren ciertos dominios habrán logrado un progreso importante, y que les servirá como base para alcanzar otros aprendizajes.

Una vez realizada la selección de aprendizajes clave, se implementa la práctica de Desafíos de Aprendizaje, que no es otra cosa que un conjunto de tareas que los estudiantes deben completar. Esta práctica pone en alerta las capacidades de estudiantes, profesores y directivos para demostrar cambios positivos en el dominio de los aprendizajes seleccionados como prioritarios.

El modelo simple de Desafíos de Aprendizaje se resume en el siguiente flujo, donde es importante aclarar que se trata justamente de un “flujo de tarea”, y no de un evento que ocurre una o dos veces aisladas. Es relevante que los estudiantes experimenten un momento de desafío y motivación personal (ejercicio o desafío inicial), que luego tengan la oportunidad de emplear un tiempo en perfeccionar su desempeño (tiempo adicional) y finalmente puedan volver a ser desafiados, esta vez con más experiencia y esfuerzo previo.

Momentos de los Desafíos de Aprendizaje

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Fuente: Elaboración propia 

Desde el punto de vista de profesores y directivos, es importante que se comunique un esfuerzo común y una motivación por el progreso de los estudiantes y también una motivación por participar y colaborar. Es recomendable que este tipo de desafíos no sea calificado y que se instale más bien como experiencia formativa. Además, es importante que los registros de logro inicial y final sean comunicados a los estudiantes con claridad, sin tecnicismos y en forma siempre positiva. La práctica de los Desafíos de Aprendizaje permite a los equipos focalizarse en elementos clave, a la vez que involucra a los estudiantes en su propio progreso, llevándolos a tener experiencias de logro.

Un desafío para los ELI es llevar a que los estudiantes se pongan metas con respecto a sus propios aprendizajes. De este modo, generan en ellos compromiso y motivación, y al mismo tiempo manifiestan altas expectativas sobre sus logros. Paralelamente, los ELI realizan monitoreo de manera personalizada el progreso de cada estudiante, de manera de estar en conocimiento sobre su situación de aprendizaje, y del logro de las metas curriculares. De este modo, son capaces de intervenir a tiempo y poder brindar apoyos cuando estos sean necesarios.

Al mismo tiempo que observan el progreso en el aprendizaje, los ELI también monitorean y retroalimentan la enseñanza ejercida por los docentes de las áreas seleccionada. A su vez, dirigen su atención a la implementación de los esfuerzos de mejora, de modo de chequear si están logrando los propósitos establecidos inicialmente. De esta manera, la intervención puede ir perfeccionándose de manera continua.

El trabajo de los ELI finalmente aspira a la generación de Comunidades Profesionales de Práctica, donde sistemáticamente se generen conversaciones que tengan como núcleo principal la enseñanza y el aprendizaje. De este modo, se espera aprender de otros, compartir, y evaluar críticamente las propias prácticas, todo en un clima de confianza y respeto.

La propuesta ELI es factible de funcionar en la medida que exista un equipo de tarea dedicado a su éxito. Por ello, se recomienda iniciar esta práctica en una asignatura o área del currículum, y solo una vez instalada y sustentada su continuidad, asumir el desafío en otra asignatura o área de la enseñanza escolar. Al igual que toda iniciativa de mejora, los ELI requieren un compromiso sostenido por parte del equipo completo.

Finalmente, es importante explicitar que las prácticas de Liderazgo Instruccional pueden ser contextualizadas en cada lugar que se apliquen, pero es importante que se mantenga el objetivo y se tenga como foco final el beneficio de los estudiantes.

Texto elaborado por Paulo Volante, Magdalena Müller y Claudia Llorente, en base al modelo desarrollado en Proyecto FONDECYT 11100466 denominado: Influencia del Liderazgo Instruccional en Motivación y Logro Académico en Estudiantes Secundarios, entre los años 2011-2013.