banner

Programa Avanzado en Dirección y Liderazgo Escolar

Noticias

Noticias

¿Qué experiencias son clave para convertirse en Director Escolar?

En una organización educativa, uno de los agentes más capaces de producir cambios efectivos enfocados en procesos de mejora escolar es el Director. Acorde con esta afirmación es posible ver, en los últimos años, un incremento en las investigaciones orientadas a desarrollar y potenciar el liderazgo escolar.

Actualmente, en Chile, existen distintas iniciativas relacionadas con formación, evaluación e inducción de directores escolares, que están generando información y experiencia que será útil a la hora de mejorar las políticas y el capital profesional en este campo. En este contexto, el estudio de María Paz Ramírez, Magíster en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile realizado en el marco del proyecto FONDECYT Regular N°1161605, aporta evidencia desde la experiencia, describiendo  procesos de aprendizaje vividos a lo largo de la trayectoria profesional antes y después de asumir el cargo de director. Las preguntas que guiaron su trabajo son dos: ¿Cómo aprende un Director?  y ¿Qué hace que esa experiencia se transforme en un aprendizaje profesional y que favorezca su desempeño actual y futuro?

IMG 4360 1

Uno de los primeros elementos visualizados por la autora al revisar la situación actual de la formación de directores en nuestro país es que no contamos con procesos de inducción al cargo de Director, por lo que es posible inferir que el ser Director es un fenómeno que ocurre en la práctica. Solo una vez siendo Directores los líderes se ven expuestos a distintas situaciones que han resultado ser, con el pasar del tiempo, clave dentro de su proceso de aprendizaje.

Desde la literatura, Cristopher Day (2000), destaca la importancia de la reflexión como herramienta fundamental para el desarrollo continuo de Directores eficaces o, como él los denomina, “aprendices de por vida”. En su investigación, el autor sostiene que los Directores eficaces son aquellos capaces de ejercer una autogestión, autoevaluarse constantemente y aprender de sus experiencias.

Por lo tanto, considerando que los valores personales influyen en nuestro comportamiento, en el caso del Director que es quien dirige una organización educativa, quien toma decisiones y, en la mayoría de los casos, quien tiene la última palabra, resulta necesario indagar en el cómo se formaron y adoptaron dichos valores para lograr identificar cómo determinan sus propias decisiones (Branson, 2007). En otras palabras, el Director debiera tener un profundo autoconocimiento de sus valores y desarrollar la capacidad de identificar cómo influyen en su comportamiento. En este sentido, la reflexión podría ser considerada como una herramienta de autoevaluación (Knapp, Copland y Talbert, 2003) que ayudaría al Director a trazar nuevas líneas de acción.

Siguiendo con esta línea, el Liderazgo Auténtico, corriente de estudios comunmente vinculada al área de la administración empresarial, plantea que la eficacia de los líderes tiene que ver con su autoconocimiento y con su capacidad para practicar sus valores consistentemente. Un líder auténtico es alguien que examina sus experiencia, que está dispuesto a recibir feedback y cuyos principiosde liderazgo corresponden a sus propios valores llevados a la acción.

La investigación de María Paz Ramírez tuvo como foco identificar aspectos y experiencias claves del proceso de aprendizaje de Directores, con el fin de profundizar en el análisis de su trayectoria profesional. Para ello, se empleó la metodología de Teoría Fundada, y el análisis descriptivo de los discursos de seis directores con más de tres años en el cargo.

A partir del proceso de de los datos, se definen los siguientes tres fenómenos centrales en la trayectoria de los Directores entrevistados, que serán explicados a continuación:

      • Fenómeno 1: Configuración de la carrera Directiva mediante el aprendizaje en cargos previos y el apoyo de sus referentes.
      • Fenómeno 2: La reflexión como apoyo al proceso de aprendizaje.
      • Fenómeno 3: Los aprendizajes adquiridos.

Fenómeno 1: La configuración de la carrera Directiva mediante el aprendizaje en cargos previos y el apoyo de sus referentes.

La experiencia en cargos previos y el apoyo de referentes a lo largo de la trayectoria profesional representan aspectos centrales dentro de la configuración de la carrera Directiva. Es durante la progresión de su trayectoria donde se construyen e integran dimensiones profesionales y personales del líder. De esta forma, tanto el líder como sus referentes, van notando y potenciando habilidades que lo llevarán a desarrollar su propio estilo de liderazgo, no como observadores de sus vidas, sino como personas capaces de desarrollar un autoconocimiento a partir de sus experiencias (George, Sims, McLean y Mayer, 2011). Asimismo, la experiencia en cargos previos entrega al futuro Director la posibilidad de poner en juego dichas habilidades y refinarlas para el desarrollo eficaz de su liderazgo.

Fenómeno 2: La reflexión como apoyo al proceso de aprendizaje.

En el segundo fenómeno aparece la reflexión como una herramienta que los Directores utilizan de dos maneras: para la toma de decisiones y como apoyo a su desarrollo personal. En relación a su trabajo, los Directores manifiestan estar bajo una constante presión. La dirección de un establecimiento representa para ellos una gran responsabilidad que los involucra también personal y emocionalmente con las demandas que el cargo requiere. Por ello, los Directores buscan la forma de desconectarse del trabajo y realizar alguna actividad que les permita adoptar perspectiva, es decir, mirar las situaciones desde fuera para tomar mejores decisiones. Para esto, realizan distintas actividades y se apoyan en su equipo de trabajo, familia y cercanos, En este sentido, la corriente del Liderazgo Auténtico sostiene que el objetivo no es evitar el estrés, sino que controlarlo para mantener el propio equilibrio.  

Los Directores son personas conscientes de que el “ser Director” involucra también un trabajo personal. Por lo tanto, el desempeño de un Director dependerá, además de otros factores, de la capacidad que éste tenga de identificar sus propios valores, debilidades y fortalezas y de cómo estás afectan su trabajo.

Fenómeno 3: Los aprendizajes adquiridos

Como tercer y último fenómeno, los aprendizajes adquiridos y consolidados en los Directores corresponden, principalmente, a la dificultad que tuvieron que enfrentar al momento de asumir el cargo y tener que tomar decisiiones complejas, a veces sin soporte, que suelen no dejar a todos contentos. Este aprendizaje conlleva la necesidad de lidiar con la complejidad de las relaciones humanas, además de aprender sobre las labores y tareas técnicas del cargo. Por último, cabe destacar que las dificultades que el trabajo del ser Director conlleva necesitan de una motivación y amor por lo que hacen. Es esta vocación y cariño por su trabajo lo que hace que ellos decidan seguir desarrollándose y crecer personal y profesionalmente.

Como conclusión, es posible decir que la trayectoria profesional de los directores está marcada principalmente por dos factores: los aprendizajes adquiridos en cargos previos y el apoyo de otros en términos profesionales, manifestado como las oportunidades que sus referentes les entregaron para poder desarrollarse. Una vez asumido el cargo de director, una de las funciones centrales tiene que ver con la toma de decisiones, la cual no siempre se realiza con el apoyo de otros. En ese sentido, la reflexión representa una poderosa herramienta, ya que permite acceder al propio conocimiento.

La toma de decisiones es un aspecto clave dentro de la labor del Director: sus decisiones determinarán, en gran medida, el rumbo de la organización. Por ello, cabe la necesidad de cuestionarnos sobre los fundamentos en los que el Director se basa para tomarlas. En este sentido, un Director debiese ser una persona con un alto nivel de conciencia de sí mismo, de sus valores, creencias, fortalezas y debilidades con el fin de identificar cómo éstas influyen en su comportamiento, acciones, preferencias y elecciones.  Por lo tanto, resulta necesario profundizar y potenciar el carácter metacognitivo de la labor Directiva, indagar nuevas corrientes de desarrollo directivo y abrir nuevos espacios de reflexión sobre los aprendizajes propios del Director y las habilidades que debe desarrollar a lo largo de su proceso de formación.