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¿Cómo apoyar a directores novatos?

La preocupación por entender el fenómeno del liderazgo en contextos escolares ha ido creciendo a lo largo de las últimas cuatro décadas. Ya no solo importa entender cómo influyen los líderes, sino que también el foco se ha ampliado hacia cómo favorecer su desarrollo y qué características tienen los programas de formación más efectivos. En esa línea, uno de los desafíos actuales es cómo acompañar e incorporar a los directores novatos en el sistema escolar de manera exitosa.  Por ello, revisaremos qué nos señala la investigación y literatura sobre la inducción de directores como parte esencial de una carrera profesional exitosa y que impacte positivamente en la experiencia de los estudiantes.

En Chile y el mundo existe una creciente preocupación por preparar buenos directores escolares. En nuestro país se han implementado oportunidades de formación como la impulsada en el marco del Plan de Formación de Directores, implementado por el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación. Este programa ofrece perfeccionamiento a directores y directivos en ejercicio y aspirantes al cargo desde el año 2011, orientado a desarrollar conocimientos, competencias y prácticas directivas que provoquen una mejora en la escuela.

Esta preocupación también se ha reflejado en la investigación, con un aumento de publicaciones en esta área. Por ejemplo, Bush (2018) plantea que algunas razones para este cambio de paradigma son las siguientes:

      1. La expansión del rol de los directores escolares
      2. El aumento de atribuciones de la escuela
      3. La creciente complejidad de los contextos escolares
      4. El reconocimiento de que la preparación es una obligación moral
      5. El reconocimiento de que una efectiva preparación profesional marca la diferencia

En este último punto, se ha estudiado que un efectivo proceso de preparación e inducción de directores escolares tiene ciertos elementos críticos. Por ejemplo, es clave plantear la inducción como parte de un proceso de aprendizaje en el liderazgo que se extiende a lo largo de la carrera profesional. Por otra parte, el enfoque de preparación más desafiantes es el que propone una mirada instruccional, con foco en el aprendizaje profesional de los profesores y con un fuerte énfasis en el desarrollo de la escuela.

También la investigación aporta evidencia sobre los desafíos que los programas de inducción deben tomar en consideración para preparar directores. Aspectos relevantes y considerados altamente valiosos por los directores noveles son: la entrega de consejos profesionales prácticos, ayuda en la priorización de tareas, dar “sentido de realidad”, ayudando a fijar expectativas realistas sobre el funcionamiento y los resultados de la escuela, entregar retroalimentación sobre el desempeño y ayudar a reenmarcar problemas en la gestión escolar. Todo lo anterior refleja un claro sentido instruccional en el proceso de inducción de los directores novatos. Además, se releva la importancia de establecer relaciones de soporte durante el proceso de inducción, que puedan ayudar a los directores a desarrollar conocimiento, habilidades y disposiciones para liderar las escuelas. Para esto, contar con mentores experimentados que sean capaces de transferir sus prácticas supone una ayuda que crea seguridad en los directores novatos. Dado que el término de los programas de inducción muchas veces supone el fin del acompañamiento, es necesario que los directores creen sus propias conexiones y redes de apoyo que los provean de información.

Otros estudios muestran cuáles son las percepciones de los directores novatos sobre variables clave como el establecimiento de metas y las expectativas sobre su capacidad de dar cumplimiento a estas. Por ejemplo, se ha reportado que los directores noveles suelen tener un foco instruccional al determinar metas para la organización. Sin embargo, también se ha descubierto una asociación negativa entre el establecimiento de metas desafiantes y la percepción de la propia capacidad de lograrlas. Es decir, suelen no sentirse capaces de cumplirlas de cumplir, lo que habla de un bajo nivel de autoeficacia directiva.

Por ello, un desafío para las políticas y planes de inducción a directores novatos es construir y reforzar la autoeficacia de los directores, es decir su sensación de que son capaces de movilizar cambios y obtener logros en la escuela, especialmente para encarar los desafíos y situaciones de incertidumbre en su labor.

Los procesos de inducción suponen un fuerte desafío para las organizaciones, en términos de que es necesario fortalecer la experiencia en gestión de los líderes noveles, potenciando el ámbito instruccional de su labor. Para ello, es clave que reciban acompañamiento y retroalimentación. Un posible modelo de inducción que conduzca al logro de objetivos de aprendizaje se muestra en la figura:

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Figura 1: Modelo de inducción de directores novatos (Fuente: elaboración propia)

El modelo provee elementos clave dentro del proceso de inducción de directores, reconociendo que es un proceso de acompañamiento y retroalimentación donde la figura del mentor transfiere experiencia pedagógica y de gestión. Por su parte, el director novato debería ser capaz de movilizar el desarrollo de la escuela, logrando en primer lugar el aprendizaje de los estudiantes, pero también el desarrollo profesional docente, la mejora en el clima escolar y el desarrollo de la comunidad educativa. Por otra parte, el modelo establece necesario contar con redes de apoyo que provean soporte tanto al mentor como al director novato, ante a dificultades dentro del proceso en su gestión en general.

En conclusión, el desafío de los programas de inducción es ser capaces de transferir la mayor cantidad experiencia posible al director novato sin tensionar la escuela ni afectar sus procesos internos, en especial los que guardan relación con el aprendizaje de los estudiantes. Esto implica necesariamente acompañar al director, potenciando su capacidad de autoeficacia y su sentido de responsabilidad pedagógica. Incrementar la capacidad de liderazgo en los directores noveles requiere necesariamente desarrollar la gestión pedagógica, de modo de impactar positivamente a docentes y estudiantes.

Artículo elaborado por Claudia Llorente, Christian Lazcano y Paulo Volante desde:

Bush, T. (2018). Preparation and induction for school principals: Global perspectives. Management in Education, 32(2), 66-71.